Dedalus dice...

"You made me confess the fears that I have. But I will tell you also what I do not fear. I do not fear to be alone or to be spurned for another or to leave whatever I have to leave. And I am not afraid to make a mistake, even a great mistake, a lifelong mistake and perhaps as long as eternity too." from Portrait of the Artist as a Young Man.

Monday, June 29, 2009

Nadar sabe mi llama la agua fría...



Por Eunice Alejandra López Sánchez

Qué pálidos me resultan a mí los tercetos, y no los cuartetos. Pese a que no dejo de disfrutar el dramatismo narcisista del ultimo verso* de este conocido soneto de Quevedo. Aunque sí coincido con Amado Alonso en que “el punto de partida es el sentimiento de que en el amar ha adquirido el poeta un enriquecimiento definitivo (...) la primera intuición que acude para configurar y expresar el estado sentimental del poeta es la de que, a pesar de la severa ley de la naturaleza, algo indestructible ha adquirido en el amar”*.

A mi modo de ver, Nadar sabe mi llama el agua fría es un verso perfecto, que desde su posición y su ser de pequeña unidad (núcleo) generadora sostiene no sólo el poema en sí, sino también el estilo de la “Weltanschauung” del autor, pero lo hace en ése sentido al que me refiriera en las “Aproximaciones a Lezama Lima, su obra poética claro está”, me refiero a eso de que el poeta o el artista no sólo crea forma, sino que como bien lo escribe A. Alonso “la gran crítica tradicional busca en la Weltanschauung” de un autor su contenido filosófico, religioso, social, moral, etc, la estilística necesita esos conocimientos, pero lo específico de su tratamiento consiste en que ve la visión del mundo de un autor también como una creación poética, como una construcción de base estética”.

El poeta, el creador a través de su obra nos propone pues no sólo una vestidura de valor artístico, propone también su propia cosmovisión, su propia intuición del universo, de su y nuestra verdadera existencia, es decir que está creando en el sentido más completo de lo que significa el verbo crear. Y aquí la palabra intuición adquiere una relevancia que nada tiene que ver con la explicación racional de la misma, mas bien por su autonomía como sistema cognoscitivo poco explorado por el ser humano, aunque debo reconocer que una considerable cantidad de poesía ha intentado acercarse al mundo a través de ella, de la intuición. Sin embargo al querer extraer la materia de valor poético de una obra, que usualmente se hace con sofisticados, y algunas veces modernos, –por no decir contemporáneos- mecanismos racionales, estamos de alguna manera metodizando, racionalizando la intuición, lo que a mi manera de pensar, significa que la estamos ahogando, le estamos cortando las alas. Estamos intentado trasladarle facultades racionales que no le son propias, la razón hegemónica no se conforma con su fracaso a medias (lo califico de a medias porque no creo que haya fracasado al cien por ciento), y quiere ahora apropiarse a como dé lugar de la intuición forzándola a ser parte, degradándola a una herramienta más manipulada por la razón misma. Deberíamos pues utilizar la intuición con sus atributos propios, la problemática radica en que no sabemos a ciencia cierta el comportamiento y digamos las leyes y las inteligencias, si me permiten el abuso racional, que conforman el ser y esencia de la intuición como camino y como posible método (otra vez disculpen la recurrencia racional). Desconocemos los organismos intuitivos y su funcionamiento, y lo más cerca, acaso, que habremos estado es con la poesía. La poesía se ha convertido en el espejo que alguna veces atrapa y retiene y otra veces permite por medio del reflejo liberar en chispas, la imagen de la Intuición, entendida ésta como alma y cuerpo, como fin y como método, como las dos caras de una misma moneda (hay que aprender a ver los objetos en 3D), pero sobre esta temática de la intuición como herramienta y fin profundizaré en otro texto pues hay armonía y dicotomía según los ángulos que se observen.

Y he aquí algo que recurre a mi memoria, y tiene que ver con lingüística. Un atrevido como Karl Roehl describe la lengua de los Chambala, que es una de las del grupo bantú, según nos dice Weinrich*, después de sus años de estudio en África, dedicado a esta lengua, para terminar diciéndonos campantemente que “los chambalas tienen sólo una visión (“la visión más primigenia e ingenua”) no tienen concepto del Tiempo (de la esencia del Tiempo”, la mayúscula del tiempo es de él por supuesto). No es extraño que los Chambala “vivan al día, irreflexivos e inconscientes”.
Desde esta manera nos encontramos con uno de los grandes problemas a inicios del siglo pasado, al momento de describir el sistema temporal de una lengua, sobretodo si es, llameémosle, extraña, ajena a nosotros. Y es que no podemos aplicar la misma medida del tiempo, las mismas reglas de nuestra lengua a otra totalmente distinta. Algo parecido le pasó a Benjamín Whorf cuando se dedicó al estudio de la lengua de los indios hopis (lengua que pertenece a la familia de las lenguas aztecas). Pero Whorf tuvo una mejor actitud a medida que profundizaba su estudio, pues a como señala Weinrich: “cada vez se le iba haciendo más patente que toda su descripción está prejuiciada por conceptos de origen indoeuropeo. A partir de esos conceptos, la lengua de los hopis, parece irregular. Sólo liberándose de ellos surge a la vista la regularidad de la lengua no indoeuropea. Whorf confiesa: Más tarde encontré que era perfectamente regular en relación con su propio modelo” (...) las lenguas hopis interpretan, pues, el mundo de una forma muy distinta. No encajan el mundo en el tiempo ni el espacio, sino en otras dos “formas cósmicas” que Whorf denomina “manifested form” (objective form) y “manifesting form” (también, unmanifest subjective form). Esta es la metafísica de la lengua Hopi contenida en su sistema de las formas verbales” (...) Sin nuestra lengua, obsesionada con sus tiempos, no estaría nuestra civilización tan obsesionada con el Tiempo y sería una civilización totalmente distinta. La prueba se halla en los indios hopis. Su idioma es tal que el Tiempo no representa en él papel alguno; tiene, en cambio categorías que nosotros apenas concebimos (...) los hopis no han creado una civilización de cronómetros ni de máquinas, sino una forma de vida distinta, que sin duda, puede atribuirse pocos logros económicos, pero que quizá refleje el mundo con más autenticidad que una civilización que, al fin y al cabo, del Tiempo hace sólo dinero”, nos dice Weinrich en su análisis que aplaudo con entusiasmo y que traslado a la temática “Intuición- razón”, para reiterar que no podemos forzar, entender o convertir a la Intuición como una pinza más de la razón. La Intuición tiene sus propias leyes, sus propios mecanismos, su propia naturaleza, hay que explorarla sin miedo, dejarla que se desarrolle y aplicarla para acercarnos novedosamente al mundo y a nosotros mismos. He ahí el papel de la mujer como exploradora y desarrolladora, necesitamos pues una versión femenina del mundo, una versión femenina de la razón, de la Intuición, de la poesía, de la literatura, los ojos independientes de la mujer son entonces una ventana a la esperanza.

La poesía en el más estricto sentido formalista y la visión de su autor en ella, no son mas que un foco –particular-, un par de lentes, un método que nos muestra la realidad o la propuesta de realidad y/o verdad según su ubicación, filtro, ángulo o enfoque. Desde el camino de la poesía, desde el sendero que es la poesía, ella misma confabulada con el poeta, nos van conduciendo a una realidad o a una fantasía que a veces reconocemos y a veces no.

El poeta hereda los telescopios (absolutamente nada que ver con el telescopio en la noche oscura de Cardenal) y los cielos particulares de los mismos, pero él en su afán de originalidad construye su propio telescopio y apunta a su propio cielo, y a veces es como si este telescopio fuese el mundo: Método y fin copulan y son uno solo. La poesía misma pues se convierte en el fin. Y en este desdoblamiento de situaciones oscilamos. Y estas serían por el momento mis dudas: ¿ser o no ser? ¿la poesía o la literatura como método o como fin? ¿o como una sola llama? ¿es la poesía auto-telica?

Pero volviendo al verso generador de Quevedo, hay algo poderoso en él. La discreción con que alude a lo que se llevará, que ni aún después de la Muerte, ni aún después de cruzar las aguas de la muerte (haciendo clara alusión a la mitológica laguna de Estigia a como señala A. Alonso) podrá olvidar o abandonar aquello que le es o fue más valioso en vida. Encuentro lo hermoso del verso no en el recuerdo que puede dejar a sus seres amados (por seguir la tradición crítica de este poema y asociarlo al amor humano) sino en la seguridad que transmite a quienes deja en vida, de que jamás podrá olvidarlos, que siempre los tendrá grabados en el corazón de su espíritu, y que donde quiera vaya, y en lo que sea que se convierta, sea existente o no existente, sea carne o sea piedra, o ceniza y polvo a como escribe el poeta, sea lo que sea y sin importar si los destinatarios corresponderán al sentimiento, esa llama que de ellos se lleva y de la que está formada su llama arderá por siempre, desafiando así no sólo las leyes de los vivos, sino a aquellas que desconoce, que supone existen después de la muerte, y aquí nos damos cuenta de que Quevedo preconcibe pues el mas allá también como un mundo jerarquizado y organizado, lo que revela su vinculación cristiana, bueno no todos somos perfectos, y a fin de cuentas, la belleza del verso pone en jaque toda ley, incluyendo pues la cristiana misma en “el más allá”. Lo bello del verso se nos revela no en lo que el actor del verso deja o pueda dejar en la memoria o en el mundo de los vivos, sino en aquello que se lleva, irredento, y a prueba de todo posible olvido, porque el olvido de todo lo vivido sería para él la Mayor de las muertes.
Otra asociación interpretativa es que la llama de su alma siempre estará viva, no se apagará, y al no hacerlo esto derivará en la conservación y exaltación de la memoria, de la historia personal vivida (no deja de tener su gesto narcisista), de ese tiempo que tanto despreciamos y al que constantemente nos sometemos, pero que no en balde aunque lo hemos padecido, también lo hemos gozado. Quiero creer pues que la llama que sabrá cruzar las gélidas y oscuras aguas de la Muerte, es la de placer, la del amor (en cualquiera de sus manifestaciones) sin convenciones, sin tradiciones.
Quevedo pues transgrede las leyes tradicionales del tiempo y el espacio, y sugiere que aunque nos transformemos (se adelanta a la tercera ley de Newton en este sentido) en lo que sea que seremos, si es que seremos, aunque retornemos a ser ese polvo cristianoide, no seremos iguales, nunca el fin se corresponderá con el inicio, nunca regresaremos en términos de igualdad al cero. Después de todo lo vivido, nunca seremos los mismos, ni aún después de la muerte.*


Villa Motastepe, Managua, Junio 27, 2009.


*El ultimo verso dice así: Polvo serán, más polvo enamorado.

*Materia y Forma en Poesía. Amado Alonso, tercera edición. Biblioteca Románica Hispánica. Editorial GREDOS, S. A., Madrid, España. Págs. 91-107. Proporcionado por mi Profesor de Estilística y Poética Textual, Dr. Jorge Shem Cham, UNAN-Managua.

*Estructura y Función de los tiempos en el lenguaje. Harald Weinrich. Págs. 381-396. Proporcionado por mi profesor de gramática, el Lingüista, MSC. Amadeo Albuquerque Lara, UNAN-Managua.

*Marques de Altillo. Rioja. Denominación de origen calificada. Tinto. Granate con reflejos violáceos. Aroma de buena intensidad con notas de ciruela e higos secos. En boca es fresco, frutoso y agradable. A menos de 10 dólares la botella en cualquier supermercado de Managua. Es un vino joven, equivalente a decir que es un excelente joven rockero o poeta joven embotellado. Ya no sería el genio, sino el poeta de la botella.

Tuesday, June 16, 2009

Aproximaciones a Lezama Lima, su poética, claro está.


Por Eunice Alejandra López Sánchez

Pronunciar Lezama Lima es invocar no sólo un estilo particular. Es apenas la punta de un iceberg. Es carga estructural y semántica.
Si bien la poesía se ha visto diversificada en diversas estéticas y escuelas, me quiero detener únicamente en las dos antípodas generales. La primera es aquella poesía, digamos, limpia en donde el poema (objeto) es un cuerpo desnudo, transparente, sencillo. Entre más austeridad y simpleza en la utilización de recursos más se cumple el objetivo de esta vertiente, entre menos accesorios, más pureza. Entre más diáfana la imagen y su contenido, mejor.
La segunda es el extremo. Entre más sofisticación, más complejidad, entre más estado de delirio y recursos estéticos, más eficaz es el poema. El derroche y la superposición neo-barroca no sólo del estilo, si no también de la estructura semántica en el texto son marcas explicitas que definen una cosmovisión estética del mundo poético. A esta marca correspondería la línea literaria de José Lezama Lima, en donde la exquisitez del producto radica en su sofisticación y originalidad.
A raíz de mi acercamiento al poeta con Muerte de Narciso, poemas dispersos y la selección de poemas realizada por Cobo Borda fui descubriendo y comprobando la intensidad y el equilibrio lírico que caracteriza la estética lezamiana. Estamos pues ante una solida unidad conceptual y estilística que identifica y etiqueta la inconfundible pluma de este poeta a lo largo de la construcción de su obra. Y si a esto le agregamos el contexto socio-político las virtudes resaltan aún más en la poesía de Lima. Porque sabemos que la historia de la literatura cubana ha atravesado momentos claves que han pretendido definirla, sin embargo tomando en cuenta el asenso de la revolución castrista en 1959 y el proceso de cambios dirigidos por la ideología del comunismo, nos damos cuenta que las aspiraciones y ejecuciones de Lezama Lima se mantuvieron intactas, lo que da a su obra una particularidad y un valor agregado debido al contexto en que fue escrita. Pero más que la vida y el entorno social del poeta, el objetivo principal del presente ensayo es acercarme a los lineamientos generales, a la base que sustenta la poesía de Lezama Lima.
Nos dice Ramón Xirau en “José Lezama Lima: De la imagen y la semejanza” , que la poética lezamiana empieza por ser “poética de la metáfora y de la imagen. La metáfora entendida como transposición, analogía, metamorfosis.
Es decir que “en el sistema poético del mundo que propone Lezama, el origen y el fin están en una sola palabra: imago, imagen”. Si bien otros poetas como Rubén Darío cimentaron su poesía en la musicalidad (apelando al sentido del oído) en Lezama Lima el alfa y omega radica en la imagen, a como señala Xirau. Y evidencia de esto son sus poemas, pues cada uno se encuentra cargado de un ramillete de imágenes completamente novedosas, auténticas y propias, y lo que es más sorprendente conducidas por un hilo racional casi imperceptible, como si la razón fuese de cristal y estuviera a punto de romperse en cualquier momento. En este sentido para Lezama el proyecto racional, a la manera clásica, es secundario y prima ante todo la estética de una imagen lírica aparentemente irracional.
Otro aspecto a destacar es la cuestión de la apariencia, a este respecto Cintio Vitier (citado por Xirau) afirma que con Lezama “ el poeta busca una imitación verbal de la insondable apariencia”. Y aquí se nos plantea otro cimiento de la poética de Lima, que enlazado con la imago nos lleva a deducir que una de las principales acciones lezamianas consiste en la búsqueda y en la representación de la apariencia metafísica y/o de lo espiritual. Pareciera pues que Vitier le resta un porcentaje de creación al proceso de producción poética lezamiana pues podríamos interpretar que Lezama, el poeta, según Vitier, pretende imitar verbalmente la imagen “insondable”, aquello misterioso e intangible que está más allá de nosotros pero que ya existe, es decir que Vitier establece categorías fijas (prefijadas) de la apariencia, del supuesto “look” del contenido al que Lezama da forma en el poema. Dicho en otras palabras el contenido espiritual ya está ahí desde antes (esto nos plantea muchas dudas pues habría que preguntarse las causas del origen y los sujetos activos de “eso que ya existe” y en definitiva es otro tema), tiene su autonomía e historia propia, Lezama lo busca, lo identifica, lo filtra a través de la forma original que él fabrica, lo imita pues con lenguaje poético y lo (re) presenta. Lo que significa que para Vitier esa “insondable apariencia” es “parecida” a la poesía de Lezama. Pareciera pues que la insondable apariencia es la “apariencia superior” (las comillas son todas mías), lo que nos revelaría más del pensamiento de Vitier que de Lezama propiamente. Lezama, entonces, en la mente de Vitier imita cómo luce o cómo le parece que luce “lo más allá”, más no la cuestión en sí, se trata entonces de la esencia de la apariencia, en donde Lezama sería el destilador, el (trans) formador, el convertidor, el traductor del contenido de la imagen (del contenido de la imagen, no el contenido del contenido) de la apariencia a nuestro y/o a su mundo poético. Lezama pues produce y crea forma, no temática. Aunque yo prefiero inclinarme a creer que la estructura semántica en Lezama es también una propuesta legítima y original de cómo él percibe “lo más allá”, es decir que más que verdad, es, digamos, ficción fabricada también por Lezama. Lezama no es entonces un simple traductor, un simple imitador verbal de “superficialidades espirituales” (las comillas también son mías) aunque no haya sido precisamente ésta la intención (consciente) crítica de Vitier, de plantear o sugerir lo antes dicho.
Lezama por su lado llegó a decir que “el poeta anda en busca del eterno reverso enigmático tanto de lo oscuro o lejano como de lo claro o cercano”. Y apunta Xirau que “habría que añadir, con todo, que “la insondable” apariencia” y el “reverso enigmático” son expresiones metafóricas para referirse y referirnos a lo que de verdad le importa a Lezama Lima: para referirse a Dios”.
Saúl Yurkievich lo plantea así: “ Sus personales mezclas transculturales, transhistóricas actúan como transporte extrañador y sublimante. Si algún conocimiento proponen es el fantasmal de lo fantástico o de la maravilla esotérica”.
La poesía sería pues –una especie de- religión, y así lo señala Julio Ortega en “Lezama y la biblioteca de Cemi”: (…) “esa necesidad unitaria se cumple en Lezama por lo menos a partir de dos fuentes proyectivas. La primera hunde sus raíces en nuestra tradición más característica: el pensamiento cristiano; la segunda, en la tradición órfica: la fe en la poesía como camino de revelación. Ambas fuentes se unen en su obra, porque se equivalen: la experiencia poética es una forma equivalente a la experiencia religiosa”.
A su vez, Guillermo Sucre en Lezama Lima: El logos de la imaginación, afirma que: “ejercer toda autonomía verbal dentro de un verdadero sistema poético del mundo: esto es lo que intenta hacer Lezama Lima. La poesía como lo real absoluto y la filosofía como operación absoluta (Novalis). Mas radical aun: solo este sistema podría reemplazar a la religión”.
¿Se trataría entonces del conocimiento, búsqueda y representación de la apariencia (poética) de Dios? ¿De la búsqueda incesante de la imagen de la forma divina? ¿Serían estos los verdaderos propósitos lezamianos? Dejo las preguntas al aire para ahondarlas en otra ocasión.
Lezama Lima, su obra en todo caso, pretende alejarse de los filtros de la razón hegemónica, y en otro ámbito, del paisaje o realidad en estado puro. Para Lezama no hay poesía sin transformación o alteración de la realidad, sea esta poética u de otra índole. Y lo que es todavía más interesante, cada creación tiene sus propias leyes, lo que nos conduce a emparentar a Lezama Lima con el estructuralismo europeo. Yurkievich escribe: “Abolida toda censura racional y realista, la imaginación sin ataduras se libra al imperio de su propio dinamismo”.
Una vez apartada la razón, entramos al placer y sus principios. O mejor dicho al principio del placer en la poética lezamiana. Al respecto anota Yurkievich: “Es esta una poesía empedernidamente hedónica. De inmediato se propone como objeto estético, halagador, sensual, suntuario. Deleite ocioso, desinteresado gozo, (…) Posibilita el contacto con otra realidad por desacato al orden del realismo utilitario (...) triunfo total del principio de placer sobre el principio de realidad: Lezama Lima se aleja al máximo de la verosimilitud realista (…) abandona cabalmente el ámbito de lo real convenido para instalarse en el imperio de lo fabuloso”. Y por placer, por el sencillo gesto creativo de lo sensual y lo sublime. Lo sensual ubicado en la temática fantasmal pero con forma erótica (subrayo forma, no fondo). La forma en Lezama es placer, es desborde, es derroche, es exceso equilibrado, exquisitez. Su religión poética se integra a una expresión verbal del placer.
La poesía es pues un misterio (un misterio que le y que produce placer) y hay que entregarse a ese misterio “que se revela y se vela”. La poesía en él es pues un camino y el camino también se corresponde o correlaciona con la poesía.
Una vez considerado todo lo anterior, podría establecer que con la poesía de Lezama Lima entramos en un complejo mundo de recreación estética. En su poesía prima la sofisticación de la imagen. La imagen es el medio y al mismo tiempo es el fin. La imagen es el medio que nos conduce a la sofisticación estética. El fin es un instrumento del medio para que el medio brille y protagonice el poema. Ambos brillan en el escenario literario.
En Lezama el espejo de la realidad es “reformado y transformado”. Lo trascendente fluctúa entre los polos, entre la metafísica, el espíritu, la materia y los cuerpos.

To be continued....
o está historia continuará o se editará o se ampliará...pero algo sucederá.

pd: Lezama, lo nuestro apenas empieza. No hallo las horas para decirte "Al fin solos, Leza, querido".

Tu eu.


Bibliografía (just if u need it)

-Ramón Xirau, pag. 99, José Lezama Lima, de la Imagen y la semejanza.
-Saúl Yurkievich, pag. 485. Suma Crítica. De El Eros relacionable o la imagen omnímoda omnívora.
-Julio Ortega, pág.246. Una poética del cambio. Lezama y la Biblioteca de Cemi.
-Guillermo Sucre, pág. 160, La mascara, la transparencia… Lezama Lima: El logos de la imaginación.

Monday, April 27, 2009

postalillas de mi adorado ocio literario


El beso de la mujer araña: En la cuestión de la heroína, la trágica, la dramática, es Molinita pues la heroína dispuesta a todo por Valentín. Molina es (o se identifica con) todas esas actrices que narra (la mujer pantera, la zombie, la cantante francesa, etc). Este… ¿Acaso Puig nos quiere decir que Molinita (siendo hombre gay) puede llegar a ser (a encarnar el rol) de la mujer sometida, sacrificada y victimizada de manera muy superior a la propia mujer? WTF…? ¿Pero no es semejante aseveración, de parte de Puig, un machismo sutil, y al mismo tiempo descarado y atrevido?

Pedro Páramo: Es la selva literaria. Es decir de mucho respeto al lector. Rulfo nos quiere decir (entre otras cosas): A la mierda con la narrativa paternalista. No voy andar contumeriando a ningún lector, esta es la selva mi hermano, sobrevívala.
La opinión de Octavio Paz sobre Rulfo, (sobre su poca pero inigualable obra) le resta como crítico. Pedro Páramo es un punto débil en la crítica de Paz, porque aunque reconoce –a regañadientes- la genialidad de la novela, la concibe muy en el fondo como “chiripazo”. Yo me pregunto ¿por qué Octavio?, ¿Por qué?
¡Tu también hijo mío… tu también Octavio!

Aura: Que extraño leer a Carlos Fuentes escribiendo sobre brujería, sobre gatos teniendo relaciones o sexo oral con mujeres, sobre pelambres felinas incendiadas, sobre hierbas, pócimas, brebajes y ocultismo. Todo con la finalidad de perpetuar la búsqueda de un hijo (y de perpetuar el placer de buscarlo) entre Aura-Consuelo y Felipe-El General. El mito, el tiempo, el eterno retorno, lo simbólico, la problemática juventud-vejez y sus consecuencias. Todo muy old school, y muy bueno. El entramado estético es impecable en sus descripciones. Pero una duda no me deja dormir: ¿se valoraría igual esta novelita si hubiese sido escrita por una mujer? Ja-ja-ja. La respuesta es obvia.
Si la escritora toca estos temas: “son locuritas, brujerías tontas, supersticiones, sensiblerías, cursilerías, cosas intrascendentes”.
Si el escritor lo hace: “es muy culto, versado en estos temas, se ve que investigó, es muy serio en lo que hace”.
Si la escritora escribe espiritualidades: “son disparates del instinto”, otros más generosos dicen “de la intuición”, hay quienes prefieren decir “es religiosa”.
Si el escritor escribe espiritualidades: “Es muy metafísico”.

Estructuralismo: Tanta autonomía es imposible, a veces el contexto es ineludible, tampoco quiere decir que imprescindible, pero en cuestiones meramente de lenguaje se complica más el asunto si lo vemos de manera aislada.
Aunque por otro lado siempre habrá un contexto estético. Contexto estético, me gusta como suena y lo que implica. A ver de nuevo: con-tex-to- es-té-ti-co. Wow! Lo pondré en mis apuntes subrayado en amarillo fosforescente!

Tuesday, February 24, 2009

paisaje matutino



Ya cumpliremos como 90 años de cargar con el inodoro de Duchamp en las espaldas. Y todavía el puto inodoro despierta la ira de algunos.
Los viejos tomos de historia del arte de principios del siglo pasado decoran el estante, finas capas de polvo los cubren. Sombras y vértigo nos producen cuando los abrimos.
¿Habremos llegado a un punto en que sólo blancas tinieblas nos rodean? ¿Hacia donde apunta la flecha?
El o la artista está perdido frente a un muro sin escapatoria, aparentemente. O quizá se encuentra aburrido haciendo el tour desde el principio principito, esta vez con zapatos tennis o descalzo, con su mac o con su Ipod, registrando lo que ya sabemos, esta vez con algunas piruetas, otros lentes, otro soundtrack que le da cierto “toque” de novedad, como hiciera Sofía Coppola en María Antonieta.

Siempre se está o estamos inventándonos telescopios o cámaras mágicas para descubrir la realidad o imaginarla. Así veo al artista, con una digital en pleno renacimiento, o en pleno oscurantismo, o en plena era glacial (cada quien escoge su capítulo).

Ahí está sentado en la filosa roca de una costa (o arriba del techo de su casa con una bolsa de jocotes) intentando redefinir las fronteras entre lo de ayer y lo de hoy. Redefiniendo las estéticas o ¿es que acaso en este capítulo viviente de la historia del arte (que todavía se pone en tela de duda, que todavía se está escribiendo en líneas apócrifas según algunos) ya no existe la estética?
¿La nueva actitud de creación de la obra y de acercamiento a la misma debe ser entre más cotidiana y común (puede ser grotesca o íntimamente sórdida también), más artística? ¿Entre menos tenga que ver con el arte tal cual se entendía ayer, más arte es?

¿Estaremos cansados de los estereotipos de siempre y queremos crear otros que sean más flexibles, “más tuanis”, “más cool” que con el tiempo se rayarán y ocuparán su lugar en el estante, junto al tomo de Duchamp y Cia. Ltda?
Será este entonces el fin de esas dos viejas y necias preguntas: ¿Qué significa esto? O ¿Dónde está lo bello de tal o cual obra? Cuando la misma ya no requiere, quizá, ser bella a la antigua.

Recuerdo en alguna platica haber tocado estos puntos, pero aplicados a la literatura, recuerdo que hicimos una Literatosis con un explícito poema de Oliverio Girondo. Hoy, me pregunto, si habremos agotado las posibilidades de “lo bello”, si debemos renunciar a la anticuada “belleza”, porque… ¿Se agotaron sus posibilidades? O será que simplemente estamos hartos y nos aburre comer lo mismo siempre. ¿Será que el poder de la costumbre es más influyente precisamente en los detractores de estas cuestiones? Seríamos entonces los artistas infieles, los “arteriegos”, hoy es azul, mañana neón, otro día carnita de monte y así, porque ahora nos cansamos más rápido. Ya no existe la belleza, otros espacios deben ser revelados.

Me parece fascinante porque la montaña que escogimos está bien, pero bien empinada, sobre todo en Nic.
Y pareciera que este capitulo no quisiera tener referente anterior, que sus protagonistas (simularon) el corte rudo al cordón umbilical, como dice la Cantata Estupefacta de Álvaro Urtecho: no patria, no familia, no curriculum.
Hasta donde conozco, y por quiénes están metidos hasta el fondo en este asunto, ya no importa superar o contestar las preguntas de este texto. Ahorita ellos están muy ocupados tallando las letras de un nuevo sistema de lenguaje, o de comunicación. Un alfabeto nuevecito, con una pronunciación diferente, con una caligrafía y una ortografía combinadas con varios líquidos. Y cada año van entregando una letra, o una palabra, o una premisa. Camino hay recorrido. Esta mañana seguiré ese sendero.

Eu.

Pd: Luego les cuento que tal me fue.

Monday, February 02, 2009

una ofrenda para J. Joyce



Hoy se cumplen 127 años del natalicio del escritor irlandés James Joyce.
El escritor Donaldo Altamirano y mi persona nos sumamos a recordar esta fecha con mucha nostalgia, pero también con la alegría de recordar a un Joyce travieso y perverso, haciendo de las suyas en donde sea que esté. ¡Salud!

Wednesday, January 28, 2009

Cuento de física experimental



Erase una vez un trazo gris bajo el cristal microscópico del destino, donde dos variables establecidas se cruzan: X y Y.

X = imposible (principio femenino).Y = inexistente (principio masculino).

Ambas se mueven en los cuadrantes del subjuntivo y el límite. Cuando el tiempo perdido se calcula sobre la variable X, Y puede salir corriendo si y sólo si X derrama la primera lágrima. Porque en la mente de X se sucede un caos de estrellas.
Entonces Y no puede ser tan inocente, menos confiar ciegamente en un posible intercambio cálido o exploraciones de piel. De esto depende la duración de la reacción (léase manual de química lírica, tomo I).
Suele suceder que Y canaliza la recepción de X de otra forma, me explico: Y especula visualmente posiciones, actitudes, situaciones, las idealiza, las convierte en intocables. X para Y se vuelve “untouchable”.
Según los postulados de Amoreux en estos casos conviene que Y se detenga muy bien en el paralelo emotivo de X, de lo contrario podría lamentarlo. Siguiendo con los postulados la reflexión lunar conduce por la fuerza de atracción a que antes de realizar la primera operación sumaria Y debe enfrentarse, estudiar, analizar la experiencia (comprobada) de la Amante Oscura, la cual y aplicada a este caso se resume más o menos así:
¿Podría Y imaginar a X histérica con la rabia brillando en la mirada? Su pelo agitado, la saliva, la rapidez con que se concreta una tormenta. ¿Gritando desde las cavernas de la ira? ¿Maldiciéndolo todo desde la atalaya de la arrogancia? Un rayo, un trueno. X obsesionada con que Y cargue la culpa y el enojo. X repitiéndolo en su oído cada fracción de segundo, combinándolo con múltiples tonos de voz, ¿Podría Y imaginar esas voces torturándolo en cada ocaso, ese disco rayado subiendo el volumen a cada caída, ironizando los tropiezos? El pie de X sobre Y. Crueldad, sadismo, pobre alma de Y estrujada por un principio desconocido en la columna vertebral que sostiene a X.

Conclusión: Para convivir dentro de una futura y posible ecuación Y siempre sirve a X o Y siempre acepta y calla, por amor of course a X. La única opción liberadora de Y es huir con Z.

A que nadie, mucho menos Y puede imaginar esto y amar a X al mismo tiempo.

Tomado del manual de física de ficción para amantes
Cuentos inéditos, Eunice Shade

Friday, December 19, 2008

Duelo



Frente a frente ambas componen un círculo imaginario que gira en lento movimiento. Es como si ambas tensaran una hebra del tiempo.
Su largo cuello faraónico levita y evalúa la temperatura de la oponente.
Sobre la alfombra de tierra y hojas crujientes la mirada transparente de Sara la asusta porque tiene miedo de sentir calor en la sangre, porque sabe que a diferencia de la mujer, sus ojos fueron forjados con fuego y sombra.
Las dos componen una geometría amenazante mientras Sara recuerda a la vieja Natividad.
Cuando la abuela era joven iban juntas a raspar el árbol de canela perdido en los austeros paisajes de Villa Clara.
Natividad tenía el pelo hasta las caderas, tupido y gris, su piel oscura ostentaba lunares y manchas porque solía decir, con rotunda soberbia, que había venido al mundo cuando la luna vestida de plata definía el futuro de cada uno de los seres.
La vieja alguna vez le platicó de este episodio, del encuentro entre ambas.
Su poderosa lengua bífida invitaba a la desesperación. Y Sara escucha. Primero sólo la escucha moverse temerosa. También la mujer siente miedo pero Natividad la había advertido antes. En el fondo Sara ha esperado este momento toda su vida.
Así que permanece quieta sintiendo escalofríos en el cuello porque su oponente está muy cerca. Trata de enfocarla mejor, procura no hacer ruido, no respirar, ningún movimiento en falso. El círculo se estrecha cada vez más. Alargada y altiva pretende ignorar a la mujer pero le es imposible. Ambas se conocen desde sus pesadillas.
Natividad le reveló que es la llave para entrar a otro mundo.
Sara sostiene la mirada con sus ojos cálidos ante la posibilidad que representa su rival: dos puertas. Sólo una conduce a la vida. Ella agacha la cabeza ante la vista fuerte de la mujer y Sara recuerda a propósito que la vieja también sentenció que sus ojos nunca pertenecerían a la oscuridad porque estaban hechos con polen. Los ojos de Sara brillaban entonces como los de ella, pero ella sentía miedo.
La mujer puede sentir que te mareas, que te desboronas, que serás vos quien empiece esta danza a ciegas. Sara se intriga y piensa en cuántas veces la habrás espiado mientras raspaba canela con la vieja Natividad, cuántas veces las viste caminar descalzas, danzar descalzas en las profundidades del monte.
Ella altanera cual soberana del Hades amenaza a Sara repetidas veces con la lengua, conservando la posición, y de improvisto con sus gestos de ataque modela su cabeza triangular, la quijada amarilla, las escamas alborotadas.
Y Sara se refiere a vos diciéndote que conoce tu historia, que conoce todos tus nombres y las formas invisibles que posees.
Ella sonríe y levanta la cola. La mujer está inmóvil delante de tus colores, al acecho de tu vida. Tus ojos parecen la fina abertura a una dimensión soñada y maldita.
Ella, aún y con su miedo, lo sabe y corrige los pensamientos de Sara y le asegura que no ve con los ojos sino con el tacto y se erige como la heredera del vacío, como la llave misma y el dragón perdido. Para demostrarlo descubre su espalda y enseña los tristes troncos de sus alas cortadas. Es cuando asoma en ella una lágrima de rabia sin descuidar la postura de combate.
El círculo vibra incandescente. Sara repara en las escamas que forman lóbregos triángulos como si fueran un mapa de pirámides enterradas y piensa en lo bien que se vería ese cuero misterioso colgado en la pared de su casa.
Por un segundo las dos consideran darse una tregua o sellar un pacto. Pero Sara titubea, cree talvez, que lo mejor sea confundirte y dejarte escapar.
Ambas quieren desactivar sus armas psicológicas y descansar. Entonces el viento sopla fuerte y frío arrastrando consigo una pareja de nubes gordas dispuestas a tocar su orquesta de infinitas gotas. Arrastrando cada tramo de naturaleza sin contener su furia. Ese viento que las testimonia prosigue empujando las nubes hacia otro valle, dejando sobre Villa Clara el espectro de una lluvia, los olores del invierno revueltos. Sara es tomada por su destino y abre una de las puertas.

(Eunice Shade, fragmento)

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